martes, 28 de diciembre de 2010

Leña




"No eches mucha leña al horno para tu enemigo ya que puedes quemarte con tu propia llama".


Shakespeare

sábado, 25 de diciembre de 2010

Otro mundo




“El drama de esta vida no es completo; debe haber una segunda escena, porque vemos al tirano y a sus víctimas mas no vemos que se haga justicia.
Vemos al conquistador y a los sometidos, sin que éstos últimos encuentren venganza.
Por lo tanto, debe haber otro mundo en el que se haga justicia”.


Kant

jueves, 23 de diciembre de 2010

Quiero...



Quiero que me oigas sin juzgarme.

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas sin mentirme.

Quiero que te acerques sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten.

Quiero que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas que hoy cuentas conmigo.

Sin condiciones.


(Jorge M. Bucay “Cartas para Claudia”)


lunes, 20 de diciembre de 2010

Artículo de Leopoldo Abadía




Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro "de sus nietos".

Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.


En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia:

"qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"

Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos

y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir

"qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"


Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:

"¿y a mí, qué me importa?!"


Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí.

Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa

(cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz.

Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron?

Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española

2. La segunda guerra mundial

3. Las dos bombas atómicas

4. Corea

5. Vietnam

6. Los Balcanes

7. Afganistán

8. Irak

9. Internet

10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar.

Si pienso un poco, escribo un libro.


¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar?

¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales.Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno.


Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . . En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.


Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.


Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO.Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo,no hagamos NADA.


Leopoldo Abadía

(Zaragoza, 1933. Profesor y escritor español)


P. D .

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.

3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El Alma




“El alma desea más si la alientas,
pero vuelve a contentarse con poco cuando la disciplinas”.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

A eso...



A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso..., no le llames adversidad, llámale

Sabiduría

A eso de sentirte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso..., no le llames castigo, llámale

Enseñanza

A eso de pasar días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía. A eso..., no le llames rutina, llámale

Experiencia

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu cerebro funcione y tus manos trabajen, y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame... A eso..., no le llames poder humano, llámale

Milagro Divino

A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje y que tengas el tiempo para disfrutarlo, y tengas esa sensación de cariño...
A eso..., no le llames casualidad, llámale

¡¡ A M I S T A D !!

lunes, 13 de diciembre de 2010

El Conocimiento





El conocimiento es una luz que nos guía hacia la sabiduría.
Es vida para el alma y combustible para la personalidad.

domingo, 12 de diciembre de 2010

La poesía



‎..La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
...los objetos que duermen en la playa..."


José Hierro


viernes, 10 de diciembre de 2010

Encomiéndate a Dios...




Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.


(Miguel de Cervantes Saavedra)

martes, 7 de diciembre de 2010

La vida nada más




La vida que murmura.
La vida abierta.
La vida sonriente y siempre inquieta.
La vida que huye volviendo la cabeza...tentadora,
o quizá, solo niña traviesa.
La vida sin más.
La vida ciega que quiere ser vivida
sin mayores consecuencias,
sin hacer aspavientos,
sin históricas histerias,
sin dolores trascendentes
ni alegrías triunfales,
ligera, solo ligera, sencillamente bella
o lo que asi solemos llamar en la tierra.
Gabriel Celaya