Un gran rey se quejaba de que la aspereza del suelo lastimaba sus pies, de manera que ordenó alfombrar de cuero todo el país. El bufón de la corte se mataba de risa cuando el rey se lo contó. -¡Es una idea absolutamente absurda, Majestad! exclamó. ¿A qué viene un gasto tan innecesario? ¡Mandad cortar dos trozos de cuero y protegeos con ellos vuestros reales pies! Así lo hizo el rey y así se inventaron los zapatos. El que ha alcanzado la iluminación sabe que, para que no haya dolor en el mundo, uno ha de cambiar su corazón, no el mundo.
Cumple con la gratitud del peregrino. No olvidar nunca la fuente que apagó su sed La palmera que le brindó frescor y sombra, Y el dulce oasis donde vio abrirse un horizonte a su esperanza...
A lo largo de la vida la gente te volverá loco, te faltará el respeto y te tratará mal. Deja que Dios lidie con las cosas que ellos hacen, porque el odio en tu corazón te consumirá también a ti. (Willard Christopher Smith Jr.)
“El que no sabe que no sabe, es un necio;
apártate de él.
El que sabe que no sabe, es sencillo;
instrúyelo.
El no sabe que sabe está dormido;
despiértalo.
El que sabe que sabe, es sabio;
síguelo”