El secreto para sobrevivir al atravesar los días más gélidos y tempestuosos, en los que nos sentimos desamparados y debilitados, casi con el ánimo consumido, es atesorar todo el calor de los días hermosos y volver a sentirlo justo en ese momento en el que la vida nos hace tiritar.
“El que no sabe que no sabe, es un necio;
apártate de él.
El que sabe que no sabe, es sencillo;
instrúyelo.
El no sabe que sabe está dormido;
despiértalo.
El que sabe que sabe, es sabio;
síguelo”
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